Alguna vez se le preguntó al Maestro Silvestre Revueltas...
¿Por qué un artista, un creador, ha de sufrir hambres y miserias?
A lo que él respondió...
Aquí descansa, entre nosotros, el secreto del fracaso de la cultura de México como pueblo. Somos un país de descamisados y de zánganos. Se desprecia al músico, al pintor, al poeta, por considerarlos como a los bufones que cabriolean en los banquetes de los burócratas. Pero es que se les hace bufones por la fuerza del hambre. Aunque muchos nos rebelemos, la rebeldía es la soledad, la soledad infecunda, el abandono, la miseria.
Cuauhnáhuac, como pieza musical, es la primera obra importante de Silvestre Revueltas, siendo la única obra del autor que tiene un título indigenista. De manera poética y heroica, cada nota de la pieza nos va traduciendo musicalmente el folclore de "Cuauhnáhuac". Es una pieza hermosa, de gran fuerza y mucha pasión. Se viven emociones, ánimos y entusiasmo en cada nota. Es una gran pieza compuesta por un hombre ilustre de México.
Ojalá que todos los pobladores de Cuernavaca viviéramos a nuestra capital con la misma intensidad con la que se compuso esta obra maestra. Necesitamos más belleza, nos urgen más sentimientos de amor por nuestra ciudad, y que se conviertan en acciones grandes y públicas a favor de todos nosotros, los ciudadanos.
No abandonemos Cuernavaca, no la condenemos a la soledad que la llevara a la miseria, porque hay muchos ciudadanos que todavía amamos nuestra ciudad y queremos que nos dejen ser parte de ella.
Les comparto "Cuauhnahuac" dirigida por el maestro Batiz.